sobre la ballena

Sobre la ballena

¿Por qué la ballena gris es nuestra protagonista?

La ballena gris es un animal que ha causado fascinación en los seres humanos desde tiempos remotos hasta la actualidad. Tanto quien conoce sus sorprendentes características, hasta quien experimenta la maravillosa oportunidad de un encuentro directo de observación de esta especie, no puede menos que admirar a estos, nuestros lejanos parientes que habitan los mares.

Sus enormes dimensiones, la proeza de su travesía anual, el cariño de las madres hacia sus crías, su impresionante historia evolutiva y la amistosa convivencia que en las últimas décadas han establecido con los seres humanos son tan sólo algunos de los aspectos que por sí mismos bastarían para explicar por qué nos ha interesado desarrollar un proyecto que a través del arte y el conocimiento quiere comunicar este sentimiento de asombro.

Además, la ballena gris puede considerarse como un símbolo que sintetiza las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza. Alguna vez cazada al borde de su extinción, gracias a la suma de esfuerzos internacionales se ha logrado la recuperación de sus poblaciones casi en su totalidad. Sin embargo, diversas actividades propias de nuestro estilo de vida aún continúan dañándola, y por ello es importante difundir información y generar conciencia.

Este mamífero representa también una oportunidad económica a través del turismo responsable para diversas comunidades y poblaciones localizadas a lo largo de su ruta migratoria.

En síntesis, la ballena gris es un animal fascinante que nos permite reflexionar y admirarnos. Por ello, y por mucho más, te invitamos a conocer y sumarte a nuestro proyecto. ¡Sigue a la ballena gris y su impresionante travesía!

¿Quieres conocer más sobre la ballena gris? 

Al igual que otros cetáceos (como delfines, orcas y otras especies de ballena), la ballena gris es un mamífero adaptado para pasar la totalidad de su ciclo vital en el medio acuático. Puede sumergirse hasta profundidades de 100 metros, pero siempre debe emerger para respirar en la superficie a través de dos orificios ubicados en la parte superior de su cabeza. Su sentido más desarrollado es el de la audición y, al igual que otras ballenas, pueden comunicarse a grandes distancias mediante diferentes sonidos.

La ballena gris puede medir hasta 15 metros de largo y pesar 35 toneladas, pero curiosamente se alimenta de seres diminutos que habitan en el fondo del mar, consumiéndolos en grandes cantidades: ¡hasta una tonelada de alimento al día! Como otras ballenas “barbadas”, esta especie no tiene dientes sino unas estructuras (barbas) parecidas a grandes cepillos que actúan como filtro para dejar salir el agua y retener el alimento.

Al cabo de un embarazo que dura entre 12 y 13 meses, las hembras paren a un solo ballenato de unos 5 metros de largo, que crecerá un metro al mes durante sus primeras 16 semanas de vida, gracias a la ingesta de hasta 150 litros diarios de una leche compuesta en 50% por grasa que reciben de sus madres. Esta especie puede llegar a vivir hasta 50 años.

La ballena gris es la única especie de ballena que siempre se mantiene cercana a la costa, a una distancia máxima de 20 kilómetros. Aunque alguna vez habitó el océano Atlántico, esa población se extinguió, y hoy en día habita dos zonas en el mundo: las costas de Asia (desde Rusia hasta China) y las costas que van desde Alaska hasta Baja California Sur, en México. La población asiática es muy pequeña, alrededor de 100 ejemplares; en cambio la población americana ha conseguido recuperarse hasta llegar a unos 20,000 individuos.

Para enterarte de más detalles sobre la ballena gris puedes visitar nuestro blog, donde encontrarás mayor información y vínculos a muchas páginas especializadas; además puedes observar muchos de los detalles aquí descritos en las fantásticas fotografías de Alejandro Boneta, integrante de nuestro equipo.

La gran travesía de la ballena gris

La ballena gris realiza una de las migraciones más largas entre los mamíferos, pues cada año recorre entre 15 y 20 mil kilómetros de ida y vuelta desde los gélidos mares situados entre Alaska y Rusia, hasta las aguas de Baja California Sur. Para dar una idea de lo que implica este esfuerzo, se ha calculado que si se sumara la distancia que un ejemplar viaja anualmente, cuando tuviese alrededor de 50 años habría recorrido el equivalente a un viaje de la Tierra a la Luna y de regreso.

Se trata de un ciclo de vida que implica una interacción de la ballena gris con ambientes diversos y contrastantes: desde los mares y lagunas templadas de México cuya temperatura ronda los 20° C, entre luminosos desiertos y salitrales; hasta las aguas que rondan el punto de congelación de los mares del ártico, navegando en paisajes de neblina, hielo y rocas. Entre ambos extremos de la ruta migratoria, las ballenas transitan —o bien deciden permanecer— en las proximidades de las bulliciosas playas y ciudades de litoral californiano, los escarpados riscos y peñascos de los estados de Oregon y Washington; y los mares bordeados por bosques de Vancouver y British Columbia en Canadá.

¿Por qué las ballenas grises invierten energía y tiempo en un desplazamiento extenuante que les enfrenta a riesgos naturales u originados por las actividades humanas? Sucede que en ambos extremos de esta travesía migratoria las ballenas grises pueden satisfacer dos de sus principales impulsos biológicos: subsistencia y reproducción. Han encontrado en las lagunas y costas de Baja California el entorno ideal para el nacimiento y desarrollo de las primeras semanas de vida de sus crías; y en los fondos de los mares del norte abundan las especies que constituyen su fuente principal de alimentación, mismas que son escasas en las aguas templadas del sur.

Si deseas conocer más acerca de esta impresionante travesía migratoria, acude a nuestro blog donde encontrarás información actualizada, imágenes y vínculos.

La ballena gris y los seres humanos

La ballena gris suele habitar y migrar en aguas cercanas a la costa, por lo que desde hace miles de años, los seres humanos que han habitado en esos mismos litorales han establecido una vinculación con esta especie. Esta relación ha tomado diversas formas y ha cambiado a través del tiempo, con distintas implicaciones, principalmente para las ballenas.

Los grupos indígenas que habitaban las costas por las que transcurría la migración, tanto en América como en Asia, mantenían una relación peculiar con la ballena gris: solían cazarla en ocasiones, por ser una presa que brinda abundante carne, grasa y diversas materias primas (esta cacería se daba en cantidades relativamente pequeñas); pero se le consideraba un ser merecedor de gran respeto, digno de figurar en mitos, rituales y celebraciones.

En el siglo XIX la cacería de ballenas se volvió una industria de enormes dimensiones, en la que participaron embarcaciones de diferentes naciones, interesadas principalmente en obtener un aceite que tenía gran valor por sus múltiples usos. Casi todas las especies fueron diezmadas, entre ellas la ballena gris, que mediante métodos sumamente crueles fueron cazadas sobre todo en las lagunas de reproducción de Baja California Sur.

Conforme se cobró conciencia del peligro real de que las ballenas grises se extinguiesen, se generaron leyes y tratados internacionales para prohibir su cacería. Además, algunos países por los que transcurre su migración decidieron proteger los diferentes hábitats de los que la especie depende, siendo particularmente importante la protección de las lagunas de reproducción y crianza de Baja California Sur.

En la actualidad, la especie no sólo sigue siendo protegida, sino que en buena medida se ha generado una admiración y un interés reflejado en el hecho de ser la especie de ballena más estudiada por especialistas, y también en las decenas de miles de personas que se desplazan para poder observarla como parte de una actividad turística. Las comunidades y personas que viven a lo largo de la ruta migratoria —y particularmente cerca de los santuarios de reproducción— han tenido un papel muy importante en su conservación. Un ejemplo de ellas es la localidad de Guerrero Negro, BCS, en donde se localizará el ecomuseo que apoya Proyecto Ballena Gris.

Si quieres saber más sobre la relación entre la ballena gris y los seres humanos, visita nuestro blog.